Los odonatos constituyen uno de los órdenes de insectos más atractivos para todo aquel que disfrute en la naturaleza. Su vistoso comportamiento, con continuos combates y llamativas piruetas aéreas, unido a su gran tamaño y vivo colorido, atraen rápidamente la atención de cualquier observador que se acerque a un medio dulceacuícola.

 

Las libélulas, junto a las efémeras, están considerados los insectos alados con características más primitivas de los que sobreviven en la actualidad. Son auténticos fósiles vivientes cuyos antepasados ya surcaban los cielos mucho antes de la aparición de los primeros dinosaurios, durante el periodo Carbonífero hace más de 320 millones de años.

 

En la península ibérica, el orden Odonata está representado por dos subórdenes, Anisoptera y Zygoptera. En general, el término “libélula”, procedente del latín Libella, diminutivo de Libra (balanza), se utiliza para designar a todas las especies del orden, sentido en el que lo utilizaremos a lo largo de este libro. Sin embargo, etimológicamente, el nombre libélula solo haría referencia al suborden anisópteros, ya que sus adultos mantienen las alas abiertas al posarse. El resto de especies, que en general cierran las alas al posarse, se incluirían en el suborden zigópteros, comúnmente denominados caballitos del diablo, damiselas o insectos señorita, según la región.

 

Texto extraído del libro “Odonatos de Cordoba”
(publicación autorizada por los autores)